
Esto es un teatro, las marionetas se mueven. Están tan bien coordinadas que parece que tienen vida, hablan, andan... hasta nos creeríamos que son capaces de amar (qué ingenuos).
Pero la estrella de la actuación no son las marionetas... es el titiritero, el que sin que nos demos cuenta, desde detrás del teatrillo las maneja. Cuanto menos se note que son títeres, mejor titiritero será. Él les dirá cómo moverse, qué hacer, qué decir...
¿Y si le cambiamos el nombre? ¿Y si en vez de titiritero decimos manipulador?
Wooow... Un tanto crítico, pero el tema no es para menos. Buena metáfora, sigue así porque escribes genial :)
ResponderEliminar